20241107 Circular desde Andoin a las cascadas de la Tobería, Belleku, Bigate y Legunbe.

Esta era una ruta que tenía muchas ganas de hacer desde hace mucho tiempo. Después de las intensas lluvias caídas últimamente esperaba que las cascadas bajaran con mucha agua. No nos han defraudado, quizá tenían demasiada agua ya que teníamos proyectado cruzar al otro lado en la segunda cascada y no nos hemos atrevido por la gran cantidad de agua que caía y la fuerza que llevaba.

Nos juntamos Javier y yo y nos vamos a la localidad alavesa de Andoin, desde donde parte esta ruta perfectamente señalizada. Esperábamos encontrar mucho barro y tampoco nos ha defraudado. Buena parte de la pista de subida a las cascadas estaba cubierta de barro, menos mal que la gente para evitarlo ha ido haciendo sendas paralelas por el bosque y en muchos puntos se podía evitar el barro bastante bien. Por si acaso, íbamos equipados con botas y polainas. Hemos hecho un ruta de 15km con un desnivel positivo acumulado de 828m en la que hemos empleado un tiempo de 6:11 horas, de las cuales en movimiento han sido de 4:51 y parados 1:20 (Fotos, vídeos, amaiketako, etc.).

Dejamos el coche en la plaza de Andoin. Al ver que las nubes cubrían los montes hemos pensado que no tendríamos vistas, pero poco a poco ha ido levantando.
Javier subiendo por la pista tratando de evitar el barro junto a un gran roble.
LLegamos a la segunda cascada. Es muy bonita y lleva mucha agua.
La segunda cascada.
Javier mirando por donde podíamos cruzar. Para ver las cinco cascadas y el nacedero del arroyo Tobería teníamos que cruzar al otro lado por una especie de presa que se puede apreciar en la foto. Bajaba mucha agua y con mucha fuerza, las superficies estaban cubiertas de musgo y resbaladizas, por lo que hemos preferido no arriesgar y ver sólo la segunda y la tercera cascadas, que son las que se pueden ver desde este margen. Hemos quedado en volver cuando haya un poco menos de agua.
Segunda cascada; Javier explorando a ver por donde se podía cruzar.
Javier luchando con el barro
Yo ante un enorme roble. En la subida hemos visto magníficos robles.
Llegamos a la tercera cascada.
Tercera cascada.
Había un fotógrafo con su cámara y su trípode, supongo que para hacer fotos con efectos de seda en el agua, etc. Seguro que mejores que las mías que están hechas con el móvil.
Tercera cascada
Tercera cascada.
Más de la tercera cascada. La verdad es que las fotos y los vídeos que he sacado no le hacen justicia.
Detalle de la tercera cascada.
Vista la tercera cascada seguimos hacia arriba intentando sortear el barro.
Mirada atrás, parece que quiere salir el sol.
El camino en esta parte es muy bonito, flanqueado por hayas y cubierto de hojarasca seca.
En este punto comienza la calzada empedrada. Para subir se agradece pero luego, al bajar, si está mojado hay que ir con mucho cuidado porque resbala.
Llegando al puerto de Andoin por la calzada.
Javier en la cima de Belleku. No hay buzón, solo una piedra con el nombre escrito a mano.
Vistas desde Belleku hacia Aratz, Umandia, Olano, etc.
Vamos por la cresta cimera entre jóvenes hayas siguiendo un senderito que aunque está cubierto de hojas se sigue bastante bien.
Llegamos a Bigate que tiene muy buenas vistas hacía la sierra de Entzia
Una roca horadada junto al camino
Javier y yo en la cima alavesa de Legunbe el cual tiene dos cimas una en la parte alavesa y otra en la parte Navarra
Vistas desde la cima de Legunbe hacia Aratz-Aizkorri
Y vista hacia Urbasa-Entzia. El otoño sigue su curso y los colores otoñales ya están un poco pasados.
Entre la cima alavesa y la navarra de Legunbe está el «ojo de Legunbe», una ventana hacia la llanada alavesa.
Posando ante el ojo de Legunbe
Javier disfrutando en la cima navarra de Legunbe, detrás se puede observar la valla que delimita Álava y Navarra.
y nos vamos hacia abajo caminando entre un bosque de hayas precioso, alfombrado de hojas secas.
Una vez llegados al punto donde confluyen las sierras de Urbasa con la de Entzia, llegamos a una espectacular pista entre hayas, toda cubierta por la hojarasca. Era una gozada caminar por ella oyendo el crujido de las hojas bajo nuestras botas.
Tres gigantes.
Mientras algunas hayas han perdido todas sus hojas, otras todavía conservan bastantes,
Mirada atrás, ya se ven Aratz, Olano y Arbarain.
Una vez en Andoin podemos ver en lo alto la zona por donde hemos andado,.

Esto ha sido todo, no hemos cumplido el objetivo de ver las cinco cascadas y el nacedero, lo que resulta una una excusa perfecta para volver. Por el bosque hemos disfrutado un montón, como diría alguno, son parajes «bucólicos».

Deja un comentario