Nos juntamos tres amigos, Javier, Fernando y Juan Cruz para hacer esta ruta circular que partiendo del palacio Alduntzin, situado a poco más de 1 km. de Goizueta y, siguiendo al principio la carretera que lleva a Artikutza, nos llevará a las cimas de Altueta (651m), Meatzarreta (664m) y Aritzaltueta (666m). Estas cumbres delimitan el lado Oeste de la finca de Artikutza. La ruta tiene 14,9 km, con un desnivel positivo de 669m, en la que empleamos 5:13 horas. Al comienzo hacía frio, 4º, al final 13º, bien para andar, si no hubiese molestado un viento racheado y frio. Algunas de las montañas circundantes, al menos las más altas, con nieve en sus cumbres.
Inicio de la ruta junto al palacio Alduntzin, enorme caserón que data del S. XVIII.Comenzamos por carretera, pero enseguida cogemos un camino a la izquierda que se va empinando por momentos. Aquí vemos a Fernando en pleno esfuerzo.Seguimos subiendo por la empinada pista.Y, al poco tiempo se abre el paisaje y aprovechamos para hacer una foto de grupo; al fondo Mandoegi nevado. A mí me falló el encuadrar mejor o a Javier le faltó ponerse de puntillas. Vista de los montes que se veían, la mayoría de ellos forman parte del cordal Adarra-Mandoegi. La cuesta no da tregua.Siempre hacia arriba, sin descanso (Foto Fernando)Me voy quedando atrás y no es por hacer fotos, ¡uf!(Foto Fernando)Pasamos junto a magníficos robles, algunos retorcidos pero imponentes.Vista hacia atrás, Mandoegi y Urepel nevados.Javier controlando el GPS para ver si vamos bien.Durante buena parte de la subida seguimos las marcas de amarillo y azul; no creo que tengan nada que ver con Ucrania.En un momento dado tuvimos que buscar el camino entre la maleza. Aquí Javier entre las oties.Vista hacia el oeste, Mandoegi y otros.Vista hacia el norte, Urdaburu, Adarra, etc.Javier en un prado desde el que se tenían unas extraordinarias vistas. Toda esta zona estaba llena de restos megalíticos. Los hombres prehistóricos tenían buen gusto para elegir donde ponían sus construcciones. Yo también andaba por allí (Foto Fernando)Durante toda la ruta no nos cruzamos con ningún humano, solo algunos animales.Fernando y yo posando en la cima de Altueta.Posado de cima (Foto Fernando)Dos magníficos ejemplares de roble sitos en el cordal cimero.Cima de Meatzarreta, señalada con una piedra y una señal caída perteneciente a un monumento megalítico existente en las cercanías.Javier señalando el poste.A lo largo del cordal cimero anduvimos por la linde oeste de la finca de Artikutza y nos encontramos con varios mojones que lo señalizaban, como este.Javier y Fernando posando junto a un mojón.Ya descendiendo el cordal (Foto Fernando)Vista hacia el este, nieve en Loitzate y Arainburu.Una vez ascendidas las tres cimas del día cogemos el camino de regreso, al principio por una pista ancha y cómoda. Y más tarde por caminos más estrechosUna vista hacia el valle por el que vamos a descender.Una vista del cordal que hemos andadoLa misma vista pero con los nombres de las cimas.Hemos pasado junto a la cantera de Arriurdiñeta y ahora pasamos junto a los derrubios de la misma.¡Cuidado con los perros! El cartel estaba cuando ya habíamos cruzado el caserío Gorostin y los perros, alguno grande y amenazador, ya nos habían asustado. Menos mal que salió una chica del caserío, les llamó y los estuvo sujetando mientras cruzábamos; si no, hubiéramos tenido que dar un gran rodeo. A partir de aquí todo el descenso fue por carretera, pero a pesar de eso era muy bonito, entre bosques y arroyos que bajaban por todos lados creando saltos, cascadas y rápidos. Muy bonito aunque a veces el arroyo iba mucho más abajo que la carretera, pero era tal la cantidad que agua que bajaba que disfrutamos muchos de este tramo.Un arroyo
Otro arroyo cantarín.una cascada.Yo, fotografiando y filmando la cascada (Foto Javier)
La misma cascada.Fin de la ruta. Alduntzin es uno de los palacios «Cabo de Armería» del Reino de Navarra, una antigua casa-torre construida sobre roca. Tiene una hermosa fachada barroca del siglo XVIII. Formada por las imágenes de un hombre y una mujer en los dos extremos, muestra un doble alero de madera y una extraordinaria talla. (Texto de «Urumea Arnastu»).
Esto fue todo. Comenzamos bien abrigados y terminamos sin quitarnos ninguna ropa; con el viento frio que hacía no daban ganas ni de cambiarse de camiseta.