20260411 Etapa 3 del Arco Atlántico: de Conil de la Frontera a Chiclana de la Frontera.

Hoy tenemos una etapa muy diferente a la de ayer. Si ayer nos hartamos de arena hoy nos hemos pegado «una jartá» de aceras y carril bici atravesando urbanizaciones. Y, además, nos ha llovido, poco y durante poco tiempo, pero nos ha obligado a ponernos los chubasqueros pero que nos han servido para protegernos del viento que en esta zona sopla de forma constante e inmisericorde. Hemos hecho 23,50 km. Con un  desnivel acumulado positivo de  216 m., para lo que hemos empleado un tiempo total de 6:17 horas, de las cuales 5:01 horas han sido en movimiento, el resto de 1:16 horas lo hemos empleado en fotos, almuerzo, etc..

Equipo dispuesto a iniciar la etapa del día en la playa de Conil (foto Felipe)..
Monumento al pescador de almadraba en Conil.
Vista de la playa de Conil y, al fondo, el Cabo Roche.
Llegamos a la playa del cabo Roche. Fue el único punto del recorrido que tuvimos que caminar por la playa.
Tuvimos que dejar la playa y trepar por el acantilado. Fue una subida de pocos metros pero con los dos últimos bastante jodidos y no exentos de peligro. Como muestra un vídeo.
Una vez superado el obstáculo nos dirigimos al faro Roche. Todavía no llueve y vamos por un camino de tierra.
Faro del cabo Roche. Empieza a llover y tenemos que ponernos los chubasqueros.
Dejamos el faro y con los chubasqueros puestos seguimos adelante. Ya no llovió más pero no nos quitamos los chubasqueros porque nos protegían del viento.
El cielo amenazaba y el viento no paraba mientras todavía íbamos por caminos de tierra roja.
Inicio de la urbanización Roche. Vamos a ver y transitar por muchos carriles bici aunque, la verdad, bicis vemos muy pocas. Parece que todos los carriles bici son parte de un proyecto europeo «Eurovelo» que va por varios países europeos.
Aquí vamos por otro carril bici que atraviesa La Barrosa, por la urbanización Santi Petri, con múltiples urbanizaciones, campos de golf y otras actividades deportivas.
Entrada a Chiclana con el monumento homenaje a sus vinos.
Rotonda con el monumento.
Detalle del restaurante, antigua bodega, donde comimos en Chiclana (foto Segun).

Esto es lo que ha dado de sí la etapa de hoy. Monótona, porque tiene mucho cemento y atraviesa muchas urbanizaciones; si no llega a ser por la compañía, hubiera sido aburridísima.

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