20260522 4ª Etapa del camino Baztanés, de Elizondo a Benta San Blas.

Javier hace la convocatoria y consigue juntarnos a cinco amigos para hacer esta 4ª etapa del Camino de Santiago Baztanés, desde Elizondo a la benta San Blas. Son 16,6 km. de longitud con un desnivel acumulado positivo de 722 m. Llevamos dos coches, uno lo dejamos en Elizondo (inicio de etapa) y otro en la benta San Blas (final de etapa). Comenzamos a caminar a las 9:04 horas con una agradable temperatura de unos 17 grados, aunque a lo largo de la mañana irá subiendo hasta rebasar los 30º al final del recorrido. Terminaremos, terminarán a las 14:15 horas. En total 5:11 horas de las cuales 4:05 han sido en movimiento. La etapa de hoy discurre por bastante asfalto, aunque también hay trozos de pista y caminos de tierra.

Los protagonistas de la etapa, de derecha a izquierda, Fernando, Javier, Koldo, Felipe y Juan Cruz, en la plaza del ayuntamiento de Elizondo, capital del Baztán (Foto Fernando).
Típica postal de Elizondo.
Al poco de comenzar a caminar vemos estas señales de la Vía verde del Bidasoa, uno de nuestros proyectos en cartera.
Al paso por Lekaroz vemos las siluetas de los montes más altos de la zona, Saioa y Abartán.
Un posado antes de cruzar el rio Baztán, el cual da nombre al valle. Al fondo se aprecia la localidad de Irurita (Foto Fernando)
En todo los pueblos había unas casas imponentes y muy bien cuidadas. Esta tiene un curioso detalle de dos escudos en la parte superior. Y la mayoría tienen el recercado de puertas y ventanas (jamba, dintel y alfeizar) hechas con piedra roja del Baztán.
Dejamos atrás Irurita y…
Después de 4 km. llanos, empiezan los repechos; este primero es de aúpa, se suben 100m de desnivel en 800 m. de longitud
Al final de la primera cuesta nos espera Zigaurre, con sus bonitas casas de construcción tradicional.
Poco después de Zigaurre nos desviamos del Camino para llegar hasta el mirador del valle de Baztán, donde posan los gigantes del valle; detrás, los montes Autza y Gorramendi.
Retrocedemos un poco hasta la señal que nos indica el camino a seguir y, justo ahí, empieza otra cuesta bastante empinada.
En las cuestas estos se me escapan.
Ya vemos Ziga. El camino de Santiago no entra en su núcleo, pero cuando nos enteramos de que la amona de Koldo era de Ziga decidimos entrar para rendirle un homenaje por tener un nieto tan majo y tan jatorra.
Las casas de Ziga son impresionantes de lo bien cuidadas que están. Aquí el detalle de la fachada de una casa rural.
Detalle de un Eguzkilore, usado para ahuyentar a las brujas.
Iglesia de San Lorenzo en Ziga. Conocida como la catedral del Baztán.
Paisajes bucólicos. Todo verde verde; como se nota que ha sido una primavera lluviosa.
A lo largo del recorrido pasamos por algunos sitios cuyo nombre parece sacado de una lengua eslava; he aquí un ejemplo. Al fondo la localidad de Anitz, la cual rodeamos sin entrar.
El camino es bueno, parte por asfalto, parte por pista, parte por camino de tierra aunque fácil de seguir, sobre todo si se sigue el rastro que van dejando los animales.
LLegamos a Berroeta, donde están de fiestas. Hay un albergue para peregrinos y, enfrente, un parque infantil con esta reproducción de un edificio.
Anuncio del albergue de peregrinos.
Muchas casas lucen blasones con el típico ajedrezado baztanés.
Dejamos atrás Berroeta.
Y comenzamos a bajar; se desciende bastante por lo que luego hay que remontar lo bajado y más. Hace calor, voy sufriendo y retrasando a los demás.
Entrando a Almandoz, último pueblo del recorrido antes de la Benta San Blas. Me siento muy cansado, hace mucho calor, y todavía quedan por recorrer unos 3 km de distancia y 250m. de desnivel, por lo que decido abandonar y quedarme a esperar a que los demás terminen la etapa y pasen luego a recogerme, como efectivamente hacen. Aunque para ello les tengo que engañar diciéndoles que vamos a comer en el restaurante Beola. Luego resultó que no había sitio.
Detalle de los azulejos con el nombre del pueblo a su entrada.
Iglesia de San Pedro, en Almandoz.

El resto del grupo continuó hasta la benta San Blas y, por lo que me dijeron, acerté al quedarme en Almandoz ya que había mucha subida y con bastante pendiente, además del calor que ya apretaba. En resumen, pasamos un día agradable en my buena compañía.

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