20261023 Circular desde Zigoitia a los robles singulares de Ondategi y de Berrikano, Cascada del río Zubialde, Bocarrón de Zaragua y cueva de la Torca de la Dehesa.

El equipo de hoy lo formamos Javier, Josean, Felipe, Juan Cruz y la mascota querida por todos, Alai, en la que según su amo, será su última salida montañera ya que pasado mañana cumplirá 15 años y se cansa mucho.

Hemos hecho una ruta por Araba, la cual parte de la población de Zigoitia, en el concejo de Ondategui,  visitando los robles singulares de Ondategui y de Berrikano, además de la cascada del río Zalla/Zubialde, el Bocarrón de Zaragua y la cueva de la Torca de la Dehesa.

Hemos caminado una distancia de 12,8 km. con un desnivel positivo acumulado de 268 m. en la que hemos tardado 4:31 horas. Al comenzar la temperatura ha sido de 10° centígrados y al terminar de 16°. Hemos caminado por amplios robledales y extensas dehesas. La pena es que, a pesar de las recientes lluvias, el río no llevaba ni gota de agua, por lo que no hemos podido disfrutar de la espectacularidad de su cascada. Otra vez será.

Foto de inicio, de Izda a dcha. Josean, Alai (a 4 patas), Felipe y Javier.
Juan Cruz también estaba.
Fuente y lavadero de Ondategi. El lavadero está decorado con unas pinturas murales que recrean el pasado agrícola y ganadero de la localidad, así como su lavadero, realizadas en 2024 por el pintor Pako Barriga Mirón.
Mural en el lateral.
Pintura mural en el interior del lavadero.
Lateral del interior del lavadero.
Iglesia de San Lorenzo.
Junto a la iglesia hay otra pintura mural en el lateral de un almacén.
Llegamos al roble singular de Ondategi, también llamado de Sarragoa. Se cree que tiene más de 600 años. Tiene una altura de 26,4 m. y la anchura de su copa es de 28,33 m., teniendo su tronco una circunferencia de 5,36 m.
Josean y Alai junto al roble de Ondategi.
Felipe, Juan Cruz y Josean posando ante el roble; Alai a lo suyo, olfatear rastros de otros animales (foto Javier)
Es un magnifico ejemplar de roble pedunculado situado en la dehesa de Sarragoa.
Vamos entrando en la dehesa, rodeados de miles de árboles, la mayoría robles en distintas etapas de crecimiento.
Observando la pista que atraviesa esta parte de la dehesa.
Paso habilitado para cruzar el río Zalla/Zubialde. Hoy no llevaba ni gota de agua así que lo hemos cruzado sin problema. Habrá que verlo cuando lleve más caudal..
Seguimos caminando por el robledal.
Nos dirigimos a la zona del río donde esta la cascada y el bocarrón.
Aquí estan, teoricamente, la cascada del río Zalla/Zubialde, hoy sin agua.
Alguno ha bajado hasta el cauce seco.
Como estaba sin gota de agua me he atrevido a bajar.
Cauce seco del río Zalla/Zubialde.
Sumidero del bocarrón de Zaragua, con el tapón a medio poner.
Volvemos a salir a la dehesa. Aquí no hay toros a los que Josean pueda azuzar.
Durante buena parte de la excursión hemos tenido a la vista la cima de Gorbea.
Vista panorámica de la dehesa hacía el norte, con algunos montes conocidos y otros por conocer.
Entrada a la cueva de la Torca de la Dehesa. No hemos bajado, aunque no nos ha parecido de difícil acceso.
Javier contemplando las vistas hacía la localidad de Letona; Alai le vigila.
Llegamos cerca de la localidad de Letona, una autovía se interpone. A la derecha, en un alto, podemos ver la ermita de San Bittor, en la cima del monte Arratobe.
Tras cruzar parte de la dehesa hemos llegado a la Iglesia de la Natividad, en Berrikano.
Frutos maduros del endrino.
Roble singular de Berrikano. Se cree que tiene más de 300 años. En origen contaba con dos ejes pero perdió uno hace pocos años; esa parte forma un hueco en el tronco.
Felipe y Javier en el hueco del tronco; Alai vigilante.
Josean, Juan Cruz y Javier en el hueco.
Fuente/lavadero de Berrikano.
Un banco para descansar junto al camino y contemplar la dehesa que se extiende a sus pies.
Al final del recorrido, en Zigoitia, había un autobús de Kutxabank con un cajero automático en el que he aprovechado  para sacar dinero; la primera vez en mi vida que veo y uso un autobús de estos.

Esto es lo que ha dado de si la salida de hoy. Hemos disfrutado de la naturaleza, de los compañeros y de Alai. El tema principal de conversación han sido los seis goles que la Real metió ayer al Lillestrom noruego. Luego nos hemos ido a comer un menú del día en un restaurante en Zigoitia. De primeros: ensalada mixta, alubias, coliflor con bechamel y pastel de pescado. De segundos: Manitas de cordero, san Jacobo, chipirones en su tinta y filete. De postre todos hemos pedido leche frita. Y para beber «agua del caño» fresquita. Todo estaba correctamente preparado. Ahora toca esperar a la próxima convocatoria.

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